9.12.06

PUENTES

Puentes. (Ya es la segunda vez que lo pongo). Pero esta vez no lo pienso borrar. La verdad que empezar esta historia se me hace difícil, no por no saber qué poner, no, eso es sencillo, sino cómo ponerlo para que la suma de los elementos forme una estructura que se asemeje a los puentes (ya van tres)- ¿cementerios?, ¿cementales?,¿cementáticos?, ¿cementúfiros?- con cemento creados que hemos cruzado en la ida y en la vuelta en este acueducto de días de fiesta. Podría iniciar sobre las ocho de la mañana en mi piso -lo que me ha costado encontrar esta sencilla frase-, llamando a J para saber si íbamos a subir la montaña que se parece a los churros que hacíamos cuando éramos enanos incansables en la playa con la arena mojada por agua marina, exprimiéndola con los puños cerrados como si un zumo de tierra quisiéramos regalarle a la orilla del mar. Llueve, luego no vamos, luego aprovecho para recoger la selva que la propaganda y el descuido han formado en la mesa del comedor, una mesa que no sirve para nada más que acumular, acumular y acumular inservibles materias de toda clase. Podría iniciar sobre las dos de la tarde (voy a usar siempre esta frase por lo que me ha costado), en el minicoche alado de A con A, T y J camino del piso de Q y C (el orden de los factores no altera el producto que nos decían en el colegio), pasando por un camino que nadie sabía cómo encontrar, diciéndole T a los muertos del cementerio cementales cementáculo cementífuro que no nos esperen, que no tenemos prisa, que ya habrá tiempo para ellos. Podría iniciar sobre las tres de la tarde, en el piso de C y Q y el aperitivo de aceitunas, tostadas con queso en crema, queso de un capitán en tacos, patatas onduladas y cerveza, seguido de unos exquisitos mejillones elaborados por C estos ya en la mesa del comedor, pues el aperitivo se hizo en la mesita pequeña conversando con A y después con J y luego ya todos en la grande con mejillones y cava y las burbujas que van haciendo efecto y ahí viene la fideuà de Q con all-i-oli de C y más cava por supuesto, y el café con un licor griego cuyo nombre no logro acordarme si maxtica, maxtaca mixtica o yo qué sé. Podría iniciar sobre las cinco en la sobremesa, bebiendo el licor de nombre olvidado y oporto y tomando más café y té de frutas rojas del bosque acompañando todo con torrijas de A y T, conversando con las burbujas del cava sobre los aromas del licor griego y lo guapos y guapas que son, la moto que deja tirados a Q y C en medio de Atenas creo ( el cava mata neuronas y recuerdos). Podría iniciar sobre las seis ( ya me está cansando esta frasecita, pero hay que amortizar el tiempo que he perdido encontrándola) en el sofá durmiendo con su enemigo, qué malo más malo el tío, qué guapa para todos menos para mí, qué le vamos a hacer, soy así, los ojos tal vez, pero demasiada boca, demasiado delgada, demasiado ondulado el pelo, y al final de la película nos vamos o qué. Podría iniciar sobre las nueve (lo siento de veras. Según dicen los astros y mis padres tozudo o cabezón, depende del día) viendo una receta que provocó cierto malestar en J porque a él no se la habían enseñado así en la facultad. Mientras se cambiaban C y Q, recordé que jugaba el el equipo de mi ciudad y advertí con gran alegría que había ganado uno a cero. (Tranquilos arlequinados, volverán tiempos mejores, como aquellos en los que nos visitaban en nuestra Nova Creu Alta los equipos millonarios ] pero no era día de fútbol, era día de amigos y hay que saber priorizar apetencias. Podría iniciar sobre las nueve y media en la parada que hicimos en casa de T para ver si J se había olvidado allí la llave de su taquilla del club pero no, aunque sí el móvil de A. Podría iniciar sobre las diez en el coche de A con T conduciendo y un listo que estuvo a punto de pasarse de salida por listo, y la historia de la noche, la divertida historia de T y A en Faro o Sintra u Oporto (no recuerdo, malditas burbujas), historia que podría resumirse con el momento en el que T vio la luz y se fue sin pagar porque no se deben cobrar aperitivos gentileza de la casa y menos a precios abusivos. Podría iniciar sobre las once en cualquiera de las tres bodegas de vinos a las que fuimos, ya sea en la primera con Albariño o Penedés, Rioja y cerveza con música de The Cure ( todo un detalle, por cierto, o una señal, quién sabe); en el segundo con el camarero enrollado y las tapas de llonganiça, jamón, aceitunas y queso cubierto con Ribera del Duero gracias otra vez a Q; en el tercero con cerveza y el servicio que no funcionaba aunque tuvieron la delicadeza de ofrecernos el meadero del gato, y nos quedamos tan a gustito, porque en esos momentos todo te da igual, y las conversaciones sobre yo tú él nosotros vosotros ellos con un plato de humus para seis; o en el cuarto con una piensa en verde y una imagen no es una situación, un abrazo puede ser amor dependiendo de cómo lo des o amistad o egocentrismo, una sonrisa es alegría, ir al lavabo crea silencio, como la imagen de silencio aportada por C o cerrar los ojos o la muerte. Podría iniciar sobre las dos de la madrugada yendo hacia los coches y conversando con A y C sobre el destino está escrito pero lo creas tú y si lo cambias ese era tu destino, cambiarlo, y pasan unas gaviotas por encima de nuestras cabezas y puede ser una señal, vete tú a saber, y J no pasa por debajo de un andamio pero yo sí porque voy al revés de todo, por eso paso por debajo de las escaleras y quiero un gato negro, porque en la vida hay que arriesgarse. Podría iniciar sobre las dos y poco de la madrugada de vuelta a casa, despidiéndonos de T y A que se van con el minicoche alado de A pasando por los mismos puentes ( cuatro) de la ida pero a la inversa, escuchando un buen blues y a veces jazz en la radio y dejando a C y Q en su coche para irse al piso en el que podria iniciar todo. Podría iniciar sobre las tres en la República de nuestra ciudad ( me encanta esa idea ) ahora ya J y yo solos, nuestro destino, y mi espero no encontrarme a nadie que conozca y allí I femenina e I masculina, hermana y primo de J, y los diálogos sobre Siria con I femenina y la Historia, y la conversación con I masculina y las mujeres. Podría iniciar sobre las cuatro [ ya ni me agobia la frase, hace tiempo se convirtió en un gesto mecánico al iniciar un puente(cinco)] en mi piso, en mi cama, recordando frases y situaciones para que no se olvidaran, algo que no he logrado supongo que por las burbujas del cava y el licor griego y la cerveza, después de que J me dejara en la puerta dándome el título para esta historia: Puentes.[(Seis), como los seis que formamos la historia, aunque realmente puedan encontrarse más estructuras cementerios cementales cementáticos cementúfiros en ella.]

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Cementerios de cemento? Tú también has caído en la fiebre del ladrillo?

Buen rollo, quiero decir, papiro, plumilla!

Anònim ha dit...

Por cierto, se me olvidaba, guardamé un poco de esa estupenda llonganiça catalana, es una de mis debilidades... y recuerdos a los de SBD.

Popi ha dit...

A mí los ladrillos me los tiran a la cabeza. jejeje
Se te olvidó el pergamino por el camino?
La llonganiça, cuando quieras.
Los de SBD, que se den aludidos. Ellos saben quienes son.
Un abrazo Sky, o Ahasvero Alfaro Sky Gregorio. : )

TINTA DEL CORAZON ha dit...

Usa como yo, en mi taller creativo, la mesa grande:el piso.
Apunté a la punta del puente.
abrazos.

 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.