21.10.06

INTENTOS

La gente observa con detenimiento objetos que brillan en el cielo. Recuerdan que hace mucho tiempo se regocijaban al haber encontrado lo que buscaban, desconociendo que poco tiempo después lo perderían sin motivo aparente.
Deseos. Anhelos. Recuerdos. Tantas veces suspirados y, al encontrarlos, perderlos. Y buscarlos desesperadamente en el charco del patio de un colegio propiedad de un gorrión escuchumizado, en las botas de un pequeño chaval que chapotea en su agua y moja a la compañera de clase, a esa compañera de clase enamoradiza que navega sin rumbo por el charco de la vida buscando no sabe qué y preguntándose por qué no lo encuentra.
Intentamos en vano entender la vida, comprender situaciones desesperantes, no caer en la desidia y la pereza, no ruborizarnos al explicar a un antiguo compañero de viaje que escribimos poesía, que surcamos tristes versos de desesperanza y epítetos funerarios, que pretendemos algo imposible.
Intentamos en vano comprender las intenciones de la mosca pesada, por qué siempre se posa en mi nariz cuando leo, por qué llega sin haberlo pedido, por qué no puedo aplastarla con un cojín en el sofá naranja, por qué revolotea siempre alrededor de escatológicos monumentos.
Intentamos esperanzados no enervarnos ante una situación deseada y cumplida, regalo de los dioses del Olimpo o vete a saber tú por qué o por quién, para ver cómo poco a poco o velozmente se aleja calle abajo, en dirección opuesta al camino que te ha tocado escoger en ese momento, que tú desearías que no fuera ese pero que es el que ha tocado y el que hay, que no hay más que hacer, ni que escoger, sino vivir lo que te toca, el premio gordo de la tristeza y la desesperanza.
Intentamos imitar al cantante que triunfa en tu radio en ese momento con notas tristes y “Trying, tryng to understand it all, to understand it all just makes your head hurt”, con una voz que te resulta familiar por el tono empleado, pues no te sientes solo en este mundo, por suerte.
Intentamos leer al poeta maldito de tus sueños, al que imitas también con palabras escogidas al azar, porque crees que se merece aparecer en tus paranoias mentales, por llamarlas de algún modo.
Intentamos vivir, y eso es mucho sabiendo que en cualquier momento puedes morir.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Igual que el anterior, muy bueno.

Popi ha dit...

Gracias. Hoy no podré salir de casa porque no pasaré por la puerta, pues tus piropos son golosinas para los ojos y engordan mi ego.jeje

TINTA DEL CORAZON ha dit...

No se lo que quiero,
pero lo quiero YA !!!

 
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