NEGANDO LA REALIDAD
Parece que últimamente todo debe reducirse a una discusión. La estupidez del ser humano hace que lo que hace pocos meses fuera deseado y anhelado, querido y admirado se vuelva, como por arte de magia, en una simple resta de sentimientos, en un ocultamiento de sensaciones que hagan creer al otro individuo que forma parte de la operación que todo marcha bien cuando, y los dos lo sabemos, la realidad nos muestra que todo viene precedido de un descomunal error. Pero seguiremos negándolo, porque el juego del día de hoy trata de sentirse bien para el otro, de no reconocer que lo que quieres es estar junto a mí sin mí y, por mi parte, de estar contigo sin ti.
La marea seguía creciendo. El mar estudia nuestros cuerpos al bañarnos, nos saliniza la boca, nos irrita los ojos. Paseábamos los dos al borde del abismo humano, decidiendo cada uno en solitario los sentimientos del otro, creyendo poseer la verdad absoluta acerca del amor que yo sentía por ti y que tú sentías por mí. Era el verano perfecto, la pareja perfecta. Estábamos a dos minutos del paraíso perfecto. Nos desnudamos y el mar recorríó nuestros cuerpos, nos salinizó la boca e irritó nuestros ojos. Salimos y tú te sentías enorme. Salimos y yo me sentía pequeñito. El agua estaba helada y bien sabes, aunque te ha costado años el comprenderlo, que mi cuerpo carece de grasa, que no soporto durante mucho tiempo las temperaturas mínimas.Pero tú sonreías, y yo decidí sonreír para que tu momento mágico no desapareciera.
Así ha sido siempre, negar la realidad para no despertar del sueño, vivir en el corazón y no en la vida, porque así éramos felices.
La marea seguía creciendo. Pero esta vez no ocurrirá como hace muchos años. Hoy no voy a sufrir, porque ya no es necesario. El mar me regala una pequeña pelota de tenis verde y fuchsia. La cojo, por supuesto. Y pasa cerca de nosotros una chica que se moja los pies y toca la armónica. Me mira durante tres segundos que se me hacen eternos. Pasa por nuestro lado y se marcha, sin emitir sonido alguno. Me giro y no dejo de pensar en la posibilidad de ir hacia ella. Pero estamos juntos, en nuestra felicidad creada a base de sentimientos que me atan: tú y yo siempre estaremos juntos, aunque jamás volvamos a vernos.

2 comentaris:
La mejor manera de negar la realidad es ahogando las penas en güiski! jejeje!
jajaja!
Ese sky bueno!
XD
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